Dominar la pandemia, sólo con el esfuerzo de todas las naciones

  • Estamos ante una pandemia y nadie va a estar a salvo a menos de que todos lo estemos

Autor: Octavio Olvera

En comparación con los países integrantes de la Unión Europea, Reino Unido y Estados Unidos, las naciones latinoamericanas presentan un rezago alarmante en el proceso de vacunación contra el virus SARS-COV-2, causante de la pandemia.

Al despuntar julio las cifras indican que Reino Unido ha vacunado al 49.31 % de su población, Estados Unidos al 47.46 % y Hungría al 50.33 %. Hay un gran contraste con países latinoamericanos como Honduras, Venezuela y Guatemala. El primero ha inmunizado al 0.59 % de sus habitantes y los dos últimos al 0.88 % respectivamente.

Los países de la región con economías más estables también avanzan con lentitud. Hasta el momento Brasil ya vacunó al 12.85 % de su vasta población, mientras que México aplicó el antígeno al 15.31 % de la suya.

Ante la carrera por librar al mundo del virus, el experto en diplomacia e investigador del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (cialc), Mario Ojeda Revah, analiza las razones por las que los países latinoamericanos reportan un atraso en la aplicación de la vacuna contra el Covid-19, y señala que sólo un esfuerzo entre todas las naciones del orbe podrá controlar el flagelo.

“Se estima que en julio el Reino Unido alcance la inmunidad de rebaño, a diferencia de nuestros países que van a la zaga de estos esfuerzos, a pesar que desde agosto del año pasado Argentina y México, junto con la Fundación Carlos Slim, celebraron un convenio con los laboratorios AstraZeneca para obtener 70 millones de vacunas”. 

Sin embargo, apunta el investigador, no se contempló un aspecto logístico: tener los dispositivos para guardar esa cantidad de vacunas, lo que echó por tierra el convenio y obligó a los gobiernos de ambos países a buscar otras opciones. “Tristemente eso desarticuló lo que parecía un plan muy prometedor de vacunas”. 

El caso de Brasil

Bajo el análisis de Ojeda Revah, salvo Chile que ya vacunó a más del 50 % de su población, los demás países van muy demorados para inocular a sus ciudadanos. Y no sólo eso: Brasil y México se encuentran entre los primeros lugares por decesos durante esta pandemia.

El investigador observa dos factores que han llevado al gigante sudamericano a la catástrofe. Uno es la aparición de una cepa nativa del virus en la ciudad amazónica de Manaos que ha sido devastadora, provocando cifras de más de 4 mil muertes por día.

El otro es la actitud del presidente Jair Bolsonaro que, pese a ser la cabeza de un Estado fuerte y haberse infectado, es un “negacionista”. “Ha hecho alarde público de su desdén por las precauciones y los cuidados necesarios para contener la pandemia”. 

“Llegó a excesos verbales como decirles a sus ciudadanos que no lloriqueen y que salgan a trabajar, que la economía tiene que seguir su marcha. Se ha enfrentado a los gobernadores de Río de Janeiro, São Paulo y Minas Gerais, que buscaron confinar a la población, posición que sometió al país amazónico en una situación de desastre”, añadió.

Debilidad y equidad distributiva

Para el autor de México y la Guerra Civil Española, un factor determinante que provoca el retraso de la inmunización en Latinoamérica es la debilidad de los Estados. Países centroamericanos como Honduras, Guatemala, El Salvador, y más hacia el sur Bolivia, Venezuela e incluso Perú, no han podido concertar una estrategia clara y constante. 

Sumado a ello, su precaria capacidad económica y científica les impide crear una vacuna para proteger a sus pueblos. En ese contexto Ojeda Revah subrayó el papel de Cuba: “es uno de los países que mejor supieron contener el virus y, pese a su tamaño y al embargo económico que padece, avanza en la creación de una vacuna latinoamericana”.

Ante el panorama desalentador de los países pobres de la región, señaló que la Organización Mundial de la Salud (oms) mantiene el programa covax. Se trata de una coalición de 172 países en pro del reparto equitativo de la vacuna. 

covax fue diseñado para evitar que los países ricos e industrializados monopolicen el químico. “Pero eso es en el papel. Ha dejado mucho que desear el programa. Resultó un caos en la distribución a los países más necesitados como Venezuela y los países de Centroamérica que están en una urgencia absoluta”. 

“La situación ha sacado las pulsiones nacionalistas más lamentables. Evidentemente estamos ante una pandemia y nadie va a estar a salvo a menos de que todos lo estemos. Sin embargo, hubo acaparamiento. Fueron muy criticados tanto Estados Unidos como Canadá y Reino Unido por adquirir más vacunas de las necesarias”, subraya el investigador.

Migración

Entre lo que Mario Ojeda Revah denomina “pulsiones nacionalistas”, no sólo está el monopolio del medicamento; sino también la actitud de ciertas naciones ante los migrantes que no contemplan algún programa de vacunación para ellos. El cierre de fronteras por la pandemia orilló a algunos Estados a expulsar a los indocumentados como fue el caso de Estados Unidos y Alemania.

“Esta pulsión nacionalista también se ha reflejado en las propias palabras del presidente Joe Biden: ‘Primero vamos a vacunar a los norteamericanos y luego compartiremos vacunas’. Lo cual no tiene sentido porque en una pandemia no hay fronteras. Si no alcanzamos la inmunidad de rebaño a nivel mundial con el esfuerzo de todas las naciones, la amenaza persistirá. Por más que se cierren las fronteras, será imposible controlar la transmisión”.

Ente este panorama, añadió Ojeda Revah, sólo el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, declaró públicamente que se le aplicarán vacunas a los migrantes al margen de su situación legal en la isla. 

“Es lamentable que en términos de retórica somos muy buenos para hablar de nuestra solidaridad y de nuestra fraternidad; pero a la hora de la realidad, tristemente dominan los nacionalismos. Nuestros hermanos venezolanos representan la diáspora más grande del mundo, superior al éxodo sirio; se encuentran en condiciones terribles en Brasil, Argentina, Perú y México. Tenemos que apoyarlos. Hoy por ellos, mañana por nosotros, porque nadie está a salvo de una situación semejante”, remató Ojeda Revah.

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