El Hallyu y el mercado global

  • El Hallyu u ola coreana ha tenido un gran impacto cultural en la industria del entretenimiento y el comercio mundiales durante las últimas décadas
  • Al exponernos a la cultura de de otros países debemos informarnos sobre el contexto propio de cada práctica y producto

Autor: Ermilo Mendoza

En el programa Café Expreso, transmitido por streaming  por la Dirección General de Divulgación de las Humanidades (DGDH) de la UNAM, la académica Nayelli López Rocha, del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África (PUEAA), platicó con la audiencia en la Casa de las Humanidades sobre la “ola coreana” y su relación con tendencias culturales como el K-pop o “El juego del calamar”.

La “ola coreana” consiste en una marca-país, es decir, una estrategia utilizada por Corea del Sur para aumentar su visibilidad en el contexto global. En este caso es conocida como hallyu, la cual ha sido impulsada por el gobierno desde hace casi 30 años.

La antropóloga Nayelli López describe que “se construye a partir de características específicas que le van a permitir al país proyectarse en ese espacio global hacia otras sociedades con ciertas características atractivas. Motiva el turismo y el gusto de los productos coreanos, para posicionar el nombre del país”.

Destaca que, “los productos que más visibilidad le han dado son los culturales, que emergen de la industria del entretenimiento. Pueden ser televisivos, como las series dramáticas o ‘doramas’ o la música K-pop”. Al frente cultural se han sumado elementos tradicionales como la ropa, la gastronomía y el Taekwondo. Además de otras áreas del consumo, como los cosméticos y los snacks; o por el lado de la industria tecnológica, que produce electrodomésticos y automóviles.

Todo aporta a la marca “Corea”, al naturalizar su consumo cultural, por lo que es importante asumir una actitud reflexiva, como recomienda Nayelli López. “Es muy raro el consumo que es totalmente reflexionado, lo que están haciendo es satisfacer tus necesidades primarias de entretenerte. Pero, es importante entender que en ese entretenimiento hay cargas simbólicas que se quedan en nuestro inconsciente y eso nos lleva a desarrollar estilos de vida similares a los que nos están proyectando en esos productos”.

En el caso de los “doramas”, por ejemplo, “te presentan una trama dentro de una sociedad con cierto comportamiento, inclusive con cierto aspecto físico, entonces, dentro de tu imaginario vas creyendo que así es. Cuando consumimos entretenimiento nos cuesta más trabajo identificar que esto es ficción. Es como ver una telenovela mexicana y saber que así no somos los mexicanos en general, que es una ficción”.

Ante la falta de autenticidad discursiva sobre la realidad coreana, es necesario consumir sus producciones mediáticas con perspectiva crítica. Se debe considerar que el Hallyu es un movimiento que ayuda principalmente a grupos empresariales coreanos. Como menciona Nayelli López, “es una imagen creada a partir de elementos previamente seleccionados y acordados con las metas del gobierno, para proyectar una imagen particular de Corea”.

Contrastes y choques culturales

Corea es un es un país con una economía desarrollada, pero es basada en la exportación. Lo que quiere decir que su producción excede la capacidad de compra de su mercado nacional, por lo que necesitan exportar hacia diferentes países mediante acuerdos comerciales. Una vez firmada la parte política, lo que sigue es convencer a la gente de los países importadores que consuman los productos coreanos.

Nayelli López cita el caso de Kia, “puede hacer que sus autos se conciban como una marca de calidad que dura muchos años, que es mejor que otras marcas que tienen ya mucho tiempo en el mercado mexicano, no solamente haciendo promoción, sino metiendo discursos convenientes”. ¿Cuál es ese discurso conveniente? “Que Corea es un país altamente tecnologizado, que es una sociedad desarrollada, que han logrado un impulso económico muy rápido. Lo cual sustenta que sus discursos sean válidos, porque prueban con su propia experiencia que han sido exitosos”.

La investigadora recuerda que, a pesar de que la economía de Corea del Sur está globalizada, el país aún cuenta con regiones muy tradicionales, cuyas costumbres son difíciles de comprender para extranjeros. Recomienda que los turistas en Corea, y en general en el mundo, deben estar preparados para experimentar prácticas que escapen de su entendimiento. “Hay que estar preparados para enfrentar esas diferencias. Hay que informarse, no podemos irnos con esta imagen sobre todo lo que consumimos de la industria del entretenimiento, porque es una industria que ha sido creada a partir de un modelo occidental”.

Al consumir productos o tradiciones ajenos a la propia cultura, debemos mantener en mente que si no lo entendemos, seguramente nos hace falta informarnos.

Economía cultural surcoreana

En 2018 la banda surcoreana Super Junior estrenó un cover de “Ahora te puedes marchar”, interpretada originalmente por Luis Miguel. En el video, los miembros de la banda figuran imitando la vestimenta de Luis Miguel en el clip original, así como pelucas facsímiles del peinado que el cantante mostraba. En opinión de Nayelli López, fue una estrategia para penetrar en el mercado latinoamericano.

Las prácticas como esta han tenido periodos de desarrollo, que datan de finales de los 90. Momento en el cual la política cultural coreana se enfocó en la industria del entretenimiento, debido a sus menores requerimientos mobiliarios y económicos, basado principalmente en la creatividad. En opinión de la antropóloga, empresarios y gobierno han sabido explotar su creatividad y convertirla en una industria exitosa.

Originalmente la producción cultural de Corea del Sur se enfocó en China y Japón, debido a las mayores coincidencias históricas y culturales con la península coreana. En China fue un boom a finales de los 90, “no era una China como la vemos hoy, ya más abierta, era todavía bastante cerrada. A lo único que abría las puertas era a cosas asiáticas, como las coreanas, creyendo que rescataban o mantenían esa esencia asiática”.

La llegada del entretenimiento surcoreano a China impactó principalmente a los jóvenes. Nayelli López compartió un ejemplo, en el término Hallyu (韓流), “el primer caracter original que es ‘han’ significaba ‘congelante’ y ‘ryu’ significa ‘flujo’, entonces era el ‘flujo congelante’. Y con el tiempo se fue haciendo tan popular que el primer carácter lo cambian por ‘pueblo han’, que es el pueblo coreano y mantienen el segundo que es ‘ola’. Entonces de ahí viene ‘ola coreana”.

La investigadora narró que, junto con su equipo de trabajo, realizaron encuestas entre 500 jóvenes surcoreanos, quienes fueron sus alumnos durante su estancia de posgrado en Corea del Sur. “Resulta que la mayoría estaba en contra de Hallyuy del K-pop, porque decían que era una representación muy parcial de su cultura, que eso no era Corea. Que estaban de acuerdo en que les abría los mercados y en que ayudaba al desarrollo económico”. Pero, “no estaban de acuerdo en no representar a Corea en su totalidad y que aparte fuera del dominio de unos cuantos. Porque también hay que decir eso, son empresas de entretenimiento que se dedican a ese negocio. No es que por ser una marca país beneficie a todo el país”.

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