Juventudes y diversidades como agentes de transformación

  • En la actualidad tenemos una importante tarea con los jóvenes, mirarlos y escucharlos es necesario porque ellos ponen de relevancia los cambios
  • Pensar en la juventud implica reconocer las diversidades que existen: podríamos hablar de juventudes
  • Crece el número de jóvenes que no están accediendo a la educación, el 50 por ciento de ellos deserta de la escuela

Autor: Itzá Eudave Eusebio

En la actualidad, en México hay alrededor de 31 millones de jóvenes, lo que representa el 25 por ciento de la población. La edad que comprende este período oscila entre los 15 y 29 años, con una diversidad de identidades que enriquecen la cultura de nuestro país.

Por lo general, se identifica a los jóvenes desde dos perspectivas encontradas, “una de manera positiva con la visión de la esperanza y la fe, esperando que ellos logren estas transiciones más exitosas en nuestras sociedades cuando hay conflictos muy claros. Otra visión es muy negativa, al pensar que son los amos de la noche, que son seres obscuros que no se les puede determinar ni disciplinar, incluso se ha criminalizado a los jóvenes.

Ante estas posturas, vale la pena reflexionar y pensar que son el agente transformador más importante, hay que pensar en los cambios que ellos pueden generar, eliminando las visiones negativas en torno a las juventudes”, señaló Paola Virginia Suárez Ávila, investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN).

En la actualidad tenemos una relevante tarea con los jóvenes, mirarlos y escucharlos es necesario “porque ponen de relevancia los cambios que también darán en el futuro, es importante reconocer que ellos tendrán habilidades y competencias para transformar estas realidades que estamos viviendo. Uno de los panoramas que se presenta tiene que ver con el cómo enfrentarse a crisis repetidas en nuestros sistemas económicos, crisis que han afectado los espacios sociales y la reproducción de roles de género que se viven en la vida cotidiana”.

En ese sentido, “la pandemia ha permitido ampliar estas relaciones de género desde la base familiar, los jóvenes han tenido una tarea muy importante al promover el equilibrio en sus familias, gran parte de ellos han tenido que integrarse a la fuerza laboral y han dejado en muchos casos sus estudios”, agregó Suárez Ávila.

De acuerdo con lo anterior, se debe tener en cuenta que los jóvenes no son uniformes, no todos son iguales, no viven igual, y no tienen las mismas necesidades, “cuando sufrimos la pandemia, hubo todo tipo de respuestas de los jóvenes, algunos en su casa se quedaron tranquilos, pero otros tienen que levantarse de mañana para buscar el trabajo informal y llevar alimento a su casa porque son el eje de manutención de sus familias. La pandemia afectó el tema de la educación entre los jóvenes, sufrió una reducción, hay más jóvenes que no están accediendo a la educación, y el desempleo aumento muchísimo, el 50 por ciento de ellos deserta de la escuela, pero no quiere decir que no quieran estudiar”, señaló por su parte Héctor Castillo Berthier, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS).

Además de la educación, el empleo es otro aspecto en el que los jóvenes se han visto afectados, ya que la mayor parte de los trabajos a los que pueden acceder son en el ámbito informal, con sueldos bajos y muchas horas de trabajo.

Otro tema importante al reflexionar sobre las juventudes es lo “que implica para los jóvenes el sentido de autoridad, quién es realmente una autoridad, si la escuela no funciona, si el empleo no está caminando, si los valores no se integran, hay que señalar que no hay una institución pública que atienda esta visión de autoridad. Generalmente la autoridad y los jóvenes tienen una ruptura, hay un distanciamiento porque muchas veces estos jóvenes son perseguidos por la policía, por la autoridad”, explicó Castillo Berthier.

En ese sentido, “muchos de los movimientos de jóvenes en la actualidad tienen una amplia relación con movimientos sociales previos, uno es el Movimiento de 1968 en México y que reafirmaba muchas de estas libertades de los jóvenes, sobre todo el derecho a la protesta y a la movilización social. También las luchas por las libertades en Estados Unidos generaron movilizaciones en otros países, ampliando la agenda en torno a temas como el de las preferencias sexuales y el movimiento feminista, estos movimientos son pioneros de las formas en las que los jóvenes han hecho acuerdos en la lucha por sus derechos, buscando definir sus proyectos de vida”, señaló Paola Virginia Suárez.

Y agregó que pensar en la juventud implica reconocer las muchas diversidades que existen, “realmente podríamos hablar de juventudes, los cambios que son relevantes para éstas se enmarcan en distintos contextos. En nuestro país vemos las diferencias en algunos movimientos que han emergido con la participación de jóvenes, como recientemente el 8M que ha sido encabezado principalmente por mujeres jóvenes con una conciencia feminista y de género mucho más profunda, con reflexiones sobre la injusticia que ha habido en nuestro país con las mujeres trabajadoras. Aquí hay que discutir los distintos enfoques, la conciencia que pueden tener las y los jóvenes sobre las transiciones socioeconómicas y sociales”.

El tema de jóvenes y violencia es algo que se ha trabajado en el IIS desde 1987, “buscando frenar la violencia que existía entre la policía y las bandas juveniles, las cuales ya no existen, ahora esos jóvenes son adultos, papás, abuelos” explicó Castillo Berthier. Después, este trabajo continuó con un proyecto que ya tiene 35 años de intervención con el espacio cultural “Circo Volador”, que surge de un acuerdo con el gobierno de la ciudad y la UNAM a través del IIS, “en el que se aplicaba la investigación participación, llevando cultura a los barrios. Surgió del diálogo y trabajo con los jóvenes, se hicieron actividades y se dio vida a este espacio cerca del famoso mercado de Jamaica, un lugar que es autónomo y autosustentable. De esta experiencia, surge en el IIS la Unidad de Estudios sobre la juventud, en el que se estudian modelos de intervención con las juventudes”.

De acuerdo con el académico universitario, “en 35 años, la tecnología y los medios de comunicación cambiaron, la relación con el Estado cambió, los tipos de gobierno se modificaron, entonces la perspectiva que tienen los jóvenes es muy amplia, tienen una enrome capacidad de comunicación y de organización, y recientemente las diversidades y de género han venido a representar nuevas temáticas para los jóvenes. Necesitamos escucharlos, aprender de lo que están diciendo, como las feministas por ejemplo, aprender de ellas, de ellos, elles, porque son nuevas formas de entender el mundo”.

Actualmente los jóvenes se enfrentan a diversos fenómenos como “la falta de acceso al empleo, el acceso a la educación, la falta de condiciones para acceder a la justicia, muchos se enfrentan a la pobreza económica y patrimonial”, por lo que de acuerdo con la también profesora en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), Paola Virginia Suárez, “los ejes centrales a atender en las juventudes son el de la salud, la educación, el acceder a información de calidad que les aporte a mejorar sus capacidades, buscando un mejor desarrollo y que puedan acceder a una vida con bienestar. Esta perspectiva de cambio será posible con los jóvenes que ahora han vivido estas asimetrías, entonces será posible que en el futuro ellos hagan agendas de política pública mucho más claras. Los jóvenes tienen mucho que aportar”.

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