La academia, crucial para preservar las lenguas originarias de México

  • El PUIC organiza cada dos años el Festival de Lenguas Indígenas con la intención de posicionar las lenguas originarias de Méxicoy de América Latina
  • Solventa también la beca de mil personas que pertenecen a pueblos originarios

Autor: Octavio Olvera

Fotografía: Boletín UNAM-DGCS-099

Ante la amenaza en la que actualmente se encuentra la diversidad lingüística de México y del mundo, es necesario realizar estudios que permitan hacer una valoración mucho más precisa del estado actual de cada una de las lenguas originarias que se hablan en México, así lo valora Carolina Sánchez García, coordinadora del proyecto “Estado del Desarrollo Económico y Social de los Pueblos Indígenas” de la UNAM.

Datos de la UNESCO estiman que cada dos semanas en promedio, una lengua desaparece en el mundo, desvaneciénndose con ellas un legado cultural e intelectual irrecuperable. 

En México, la situación no es halagüeña, de las 68 agrupaciones lingüísticas, diez están en serio riesgo de desaparecer: en Baja California el ku’ahl y el kiliwa; en Campeche el awakateko; en Chiapas el mochó; en Tabasco el ayapaneco; en Quintana Roo el ixil nebajeño y el kaqchikel; en tanto que en Oaxaca, el zapoteco de Mixtepec, e ixcateco y zapoteco de San FelipeTejalápam, perecen. (Boletín UNAM-DGCS-099).

Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indica que en el decenio anterior el 6.6% de la población mexicana hablaba una lengua indígena, pero para 2020 descendió a 6.1%.

Precariedad económica

Sumado a lo anterior, la posible asimilación administrativa del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) al Instituto Nacional de Pueblos Indígeneas (INPI), tendrá un impacto significativo en las condiciones para el ejercicio de los derechos lingüísticos de los pueblos originarios de México.

Sin embargo, para la acdémica del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC), la situación económica social de los pueblos originarios de nuestro país es uno de los factores más preocupantes en contra de la preservación del legado lingüístico.

“Precisamente las condiciones sociales y económicas en las que se encuentra actualmente la población, han llevado a sus integrantes buscar fuera de su territorio una forma de subsistencia. Esto significa que no tienen ya el contexto habitual de la vida cotidiana para la expresión de su lengua.

“Al estar fuera de su entorno, buscando incorporarse a mercados de trabajo en otros lugares del territorio nacional o, incluso más allá de las fronteras del país, entran en contextos donde el uso social de su lengua se limita.

“Además de eso —continúa la investigadora— necesitamos tomar en cuenta el proceso histórico que han vivido los pueblos originarios de discriminación y de racismo. Ello afecta también porque padecen experiencias de maltrato, de sanciones por el hecho de hablar su lengua. Entonces toman la decisión de no utilizarla o de ocultar que la hablan, precisamente porque tienen toda esta carga interiorizada de opresión y exclusión.

“Hay casos de negación de la etnicidad y, por lo mismo, no se utiliza socialmente la lengua, y lo que es más preocupante, hay familias que dejan de enseñarla a los hijos para evitar el maltrato social”.

El regreso

A pesar de la migración que afecta a los pueblos originarios existen lazos afectivos y tradicionales que obligan el regreso de los que se van. 

“Regresan cuando hay una fiesta patronal, cuando tiene que cumplir con algún cargo civil o una celebración religiosa como Día de Muertos”, señala Sánchez García. En ciertos momentos del año vuelven a las comunidades y se genera nuevamente el espacio donde la lengua se revitaliza. En ese contexto se presenta un fuerte interés familiar y comunitario por seguir reproduciendo prácticas culturales y, aún en las nuevas generaciones, podemos ver que se habla el idioma originario. 

Pero hay otros casos en que no sucede así: “incluso, en la Ciudad de México, nos podemos encontrar situaciones donde las nuevas generaciones ya no están hablando su lengua, saben una que otra palabra, tal vez la entienden, pero no la hablan. También hay pueblos en los estados de la República sin habitantes la mayor parte del año”, advierte la investigadora.

La iniciativa de la UNESCO

Para preservar la diversidad cultural y lingüística, así como fomentar la educación plurilingüe, la UNESCO ha promovido desde 1999, que el 21 de febrero de cada año se celebre el Día Internacional de la Lengua Materna.

La iniciativa ha incentivado la toma de conciencia de la importancia de la diversidad cultural en el orbe. No obstante, la problemática persiste, por lo que llevó al organismo a proclamar el Decenio Internacional de Las Lenguas Indígenas a partir de este 2022, con el fin de llamar la atención del mundo sobre la difícil situación de muchas lenguas originarias y movilizar a las partes interesadas y los recursos para su preservación, revitalización y promoción.

En el diseño de estas dos iniciativas de la UNESCO, también se encuentran dos conceptos que Carolina Sáchez García explica con claridad: la noción de lengua materna y lengua indígena.

“Es muy importante precisar que la lengua materna hace referencia a la que se aprende desde la infancia. Ésta puede estar asociada a un pueblo indígena u originario. Entonces la lengua materna, por poner un ejemplo, puede ser la mazahua. Sin embargo, también puede haber población que su idioma materno sea el español. Ahí la precisión es que la materna se aprende desde la infancia. Generalmente es la madre quien la enseña y de ahí la categoría de lengua materna.

“En cambio, la lengua originaria hace referencia a la lengua que habla la población que habitó este territorio antes de la llegada de los españoles. Más recientemente, la Ley General de Derechos Lingüísticos, precisa: ‘Las lenguas indígenas son aquellas que proceden de los pueblos existentes en el territorio nacional antes del establecimiento del Estado mexicano’. Además indica que también lo son las provenientes de otros pueblos iberoamericanos, igualmente preexistentes, que se han arraigado en el territorio nacional con posterioridad y que se reconocen por poseer un conjunto ordenado y sistemático de formas orales, funcionales y simbólicas de comunicación. 

“Como podemos ver, hay cierta cercanía entre lengua originaria y cómo se define la lengua indígena. El término indígena también es utilizado como una categoría para hacer referencia a estos pueblos originarios, pero sus pobladores no se reconocen como tal, sino como con el nombre original de su pueblo.

“Por ejemplo, los tarahumaras se reconocen como rarámuris. Así cada uno de los pueblos prefiere ser reconocido con su nombre original. Es muy importante precisar que incluso cuando hemos hecho el trabajo de campo con estos pueblos, nos dicen: ‘yo no me reconozco como indígena; yo me reconozco de tal manera, wixárika’, por ejemplo.

“El término indígena, podríamos decir que es un término operativo que se ha utilizado para generalizar el conjunto de esta población, pero que de alguna forma también nos limita para tener esta precisión de la diversidad que realmente caracteriza el territorio mexicano. 

“Entonces, muchas veces las instituciones, el INEGI o la misma academia, utilizan categorías que no son propiamente las que la población considera que los identifica”.

La importancia de la academia

Una labor determinante para la evaluación del estado en que se encuentran las lenguas originarias y la implementación de mecanismos para, no solamente estudiarlas, sino también emprender acciones concretas para preservarlas, la hacen las instituciones académicas.

Carolina Sánchez García, quien también es coordinadora del Seminario sobre Migración Indígena, habla sobre el relevante papel que en este rubro tiene el PUIC y otras dependencias universitarias, adentro y fuera de la UNAM. 

“En el PUIC se organiza cada dos años el Festival de Lenguas Indígenas con la intención de posicionar, no solamente las lenguas originarias de México, sino también las de otros países de América Latina. Existen otros proyectos que se han implementado, como los radiofónicos, para abrir un espacio en donde las personas que pertenecen a los pueblos originarios expresen sus creaciones lingüísticas. 

“Además de eso, hay que tomar en cuenta que en la actualidad hay estudiantes indígenas que están en los espacios universitarios. El PUIC tiene mil becarios que pertenecen a pueblos originarios”.

Del mismo modo, Sánchez García señala el interés por preservar y desarrollar las lenguas indígenas en el Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) que, entre otras actividades, oferta la Licenciatura en Antropología donde se da la posibilidad a los alumnos de tomar cursos en lenguas originarias.

Otras instituciones

La experta en migración indígena y desarrollo de los pueblos indígenas en México, pone de relieve la aportación al estudio de las culturas originarias de otras instituciones académicas y de educación superior como El Colegio de México (Colmex), que ha prepararado el Atlas lingüístico de México y, a través de su Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios (CELL), cuenta con Archivos en Lenguas Indígenas de México, que contiene una muestra representativa de la diferenciación lingüística de nuestro país, herramienta de gran utilidad para comparaciones tipológicas e históricas de los idiomas originarios.

Otros esfuerzos dignos de nombrarse son los de la Universidad Autónoma de Sonora (UNISON), que tiene entre sus planes de estudio la Licenciatura en Educación, y está dirigida precisamente a comunidades indígenas. La Universidad de Guadalajara (U de G), cuenta con la Maestría en Lingüística y con el Departamento de Estudios en Lenguas Indígenas (DELI), además de la Unidad de Atención de las Comunidades Indígenas (UACI). 

Sánchez García señala también que la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) tiene el Centro Intitucional de Lenguas (CIL) con una seria orientación hacia preservar la lengua maya.

Agrega en este recuento a la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), institución que alienta la Maestría de Sociolingüística Educativa, donde se desarrollan materias como Uso y reflexión sobre las lenguas de México, así como Epistemología indígena. 

No olvida la académica mencionar el trabajo que se desarrollan en centros de investigación como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en donde se trabaja en proyectos importantes sobre las problemáticas de lenguas indígenas. En ese orden, también subraya que el Centro de Investigacones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), ofrece la maestría y doctorado en Lingüística Indoamericana.

“Como podemos observar en las instituciones académicas se están impulsando diversas actividades de investigación, de formación y otras orientadas no solamente a producir conocimiento, sino también a involucrar a los propios pueblos originarios en esas iniciativas, lo cual rebasa la relación tradicional entre del informante y el académico. Además, contribuye al desarrollo y la vitalidad de sus lenguas, así como al reconocimiento de la importancia que tienen como parte de la riqueza de cultural de este país”, concluyó Carolina Sánchez.

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