La filosofía es útil

  • La filosofía sirve para algo de gran utilidad: para distinguir
  • La situación que enfrentamos actualmente nos demanda reflexionar seriamente sobre nuestras emociones

Autor: Abraham Sapién (IIFs-UNAM)

La filosofía es útil. ¿Pero qué quiere decir esto? El agua es útil para quitarnos la sed. Un abrigo, para cubrirnos del frío. Algo parece ser útil cuando sirve. Cuando cumple un propósito. ¿Para qué podría servir la filosofía? Sirve para algo de gran utilidad: para distinguir

En particular, la filosofía se ha volcado recientemente sobre los afectos. Se ha preguntado sobre qué diferencia y qué unifica al dolor, los deseos, las emociones, los sentimientos, el sufrimiento, etc. Todas estas son experiencias de la vida, son fuente de aprendizaje y de aquello que organiza nuestra existencia. Comprender los afectos nos permite distinguir, abordar y confrontar el día a día. 

Las emociones son afectos centrales. Las emociones existen. Prueba de esto es que las experimentamos constantemente. Nos enojamos. No ponemos tristes. Lloramos: a veces de ira, a veces de tristeza, a veces de felicidad. Nos sentimos rabiosos. Furiosos. Desconsolados. En ocasiones sentimos nostalgia o terror. Sentimos esperanza o indignación. Nos asombramos. Experimentamos envidia, vanidad u orgullo. Nos conmovemos. Experimentar emociones es fundamental como individuos y como miembros de una sociedad. 

El miedo es una emoción. Lo sentimos. Nos hace actuar. Queremos estar a salvo. ¿Por qué? Hay buen consenso sobre dos cosas. La primera es que cuando sentimos miedo es porque percibimos, de una u otra forma, que estamos en peligro, que algo malo nos puede pasar. Segundo, que a pesar de que sintamos que estamos en riesgo, puede ser que no lo estemos verdaderamente. Aunque el miedo puede salvarnos, también se puede temer algo realmente inofensivo. El miedo suele ser el punto de partida para indagar sobre las emociones. Comprensible: se suele comenzar la exploración desde el área que parece más despejada. 

Hay muchas más emociones que se discuten actualmente en filosofía. Por ejemplo, las emociones sociales, aquellas que sentimos hacia grupos de personas o en tanto que pertenecientes a un grupo de individuos. El miedo colectivo puede tener consecuencias importantísimas a nivel político e influir sobre como nos organizamos como sociedad. 

La situación que enfrentamos actualmente a nivel mundial nos demanda reflexionar seriamente sobre nuestras emociones. ¿A qué le tememos exactamente? ¿Qué habremos de hacer como individuos y como sociedad respecto a las amenazas que estamos experimentando? Aclarar a qué nos estamos refiriendo es clave para poder comunicarnos, para establecer diálogo, acuerdos y planes para determinar qué estamos enfrentado y qué podemos hacer al respecto. La filosofía es de gran utilidad para esto. 

La filosofía hace más cosas, también nos guía para argumentar, ponderar y sopesar razones, nos ayuda a pensar. Y ya lo decía Platón: pensar es distinguir. 

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