La vejez, etapa de transformación y cambio

  • La vejez es experiencia encarnada y un potencial factor de cambio social
  • Para 2050 México tendrá una población de 24.9 millones de personas mayores de 60 años

Autor: Isai Monterrubio

En 2020, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reportó que en México habitaban 15.1 millones de personas mayores de 60 años. En otras palabras, el 12 por ciento de la población estaba constituida por personas adultas mayores.

Hablar de la vejez no solo es hablar de enfermedades y de un deterioro natural de los órganos humanos. De hecho, “no podemos pensar que todos los envejecimientos, o todas las formas en las que nos volvemos viejos, están relacionadas con la enfermedad”, así lo expuso Verónica Montes de Oca, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

El análisis de las vejeces trasciende el ámbito clínico y puede aterrizar en el campo de lo social. La sociología, ciencia encargada de analizar las relaciones sociales, a través del estudio de las poblaciones y la sociodemografía, analiza también las dinámicas que existen entre los grupos generacionales que habitan un entorno, entre ellos, los de personas mayores.

En ese orden de ideas, para Verónica Montes de Oca “no es lo mismo envejecer para una mujer que para un hombre. No es lo mismo envejecer, por ejemplo, para una persona de la comunidad LGBT+ que, para una persona de origen indígena o afrodescendiente”.

No hay una sola manera de envejecer y, de hecho, hay muchos factores alejados del cronológico, que hacen que las poblaciones envejezcan. Un ejemplo es “las relaciones de poder que, de alguna manera, impactan o dejan huella en las formas en las que envejecemos”.

Por ello es por lo que para Montes de Oca “es sumamente importante tener una visión mucho más amplia de lo que significa el envejecimiento. Sobre todo, porque en estas reflexiones sociológicas, nos damos cuenta de que hay industrias en el mercado que imponen visiones. Por ejemplo, que la vejez es una enfermedad, y no lo es. 

Para la investigadora del IIS, las poblaciones deben tener, desde temprana edad, una educación precisa acerca de lo que representa la vejez: “La mejor manera de tener un envejecimiento saludable, es teniendo desde la niñez cursos de vida saludables y con oportunidades”, a fin de reducir las desigualdades en el envejecimiento.

Pluriversidad en la vejez

La etapa de vejez se ha visto estereotipada por las empresas, principalmente farmacéuticas. Sin embargo, el envejecer trae consigo también otras actividades gracias a la pluriversidad, cualidad que se refiere a las múltiples capacidades que tienen las personas. “Todos somos distintos y tenemos distintas virtudes y capacidades, así como aportes a nuestra sociedad”.

Derivado de ello, la socióloga argumentó que “las personas mayores están participando políticamente, están presidiendo los gobiernos, están educándonos, y están siendo, sobretodo, muy activos desde su propia condición, con toda esa experiencia acumulada que han tenido”. 

Un claro ejemplo de la pluriversidad que puede verse en quienes han llegado a más de 60 años de edad, es, por un lado, mandatarios como la ex canciller alemana, Angela Merkel, con 67 años, incluso el propio presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, de 68 años; hasta artistas de la talla del cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien tiene 75 años; otro ejemplo de ello es la escritora feminista franco mexicana Elena Poniatowska, con 89 años cumplidos. Todos ellos con una presencia importante en la vida pública.

La vejez como factor de cambio

Un factor que la investigadora resalta sobre la vejez, producto de más de 25 años de estudio, es la acumulación de conocimiento y experiencia que las personas adquieren al avanzar en su tiempo de vida. La disciplina mediante la cual ha investigado este punto es la sociología acumulatista, que como su nombre lo dice, permite “ver cómo las distintas generaciones van acumulando esas oportunidades, esas ventajas, pero también van sumando desventajas”.

Esta acumulación de conocimiento, experiencias y vivencias, pueden servir como factor de cambio para las generaciones futuras, o que aún no llegan al momento en que su edad será avanzada. 

Desde la sociología política, por ejemplo, con los hombres y mujeres mayores, en su diversidad genérica, orientación sexual, condición étnica, se pueden diseñar políticas públicas, para “reparar esas desigualdades que se han acumulado en la vida, por ejemplo, una persona que no haya tenido oportunidad en la educación desde la adolescencia o en la infancia”, y con ello mejorar el presente, y con él, la calidad de vida, apuntó Verónica Montes de Oca.

Esto último es crucial, pues, de acuerdo con el INEGI, en el 2020, la población de personas mayores de 60 años era de 15.1 millones de personas, es decir, el 12 por ciento del total poblacional del país. Sin embargo, los datos que arrojan el estudio Proyecciones de la Población de México y de las Entidades Federativas, del Consejo Nacional de Población (CONAPO), apuntan que para 2050, México tendrá una población total de 24.9 millones de personas mayores de 60 años.

Igualdad de derechos y oportunidades

Finalmente, la socióloga experta en temas de vejez, explicó que “el envejecimiento no se puede detener, pero sí podemos vivir mejor en nuestro envejecimiento. Y eso muchas veces no depende de los fármacos. Depende de la calidad de vida y de muchos aspectos que tienen que ver con la igualdad de los derechos e igualdad de oportunidades”.

Por ello es necesario abrir la charla y la reflexión acerca de la vejez, dándole inclusión y el lugar que se merecen las personas mayores, que no son otra cosa más que la experiencia encarnada, y un potencial factor de cambio social.

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