Las emociones vistas desde la Filosofía

  • Comprender con la mayor claridad posible las emociones, los afectos, nos permite distinguir, abordar y vivir el día a día
  • Las emociones nos permiten ver con claridad una situación, nos invitan a la acción

Autor: Itzá Eudave Eusebio

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Los estudios de filosofía recientemente se han volcado sobre las emociones. Desde esta disciplina se han preguntado sobre qué diferencia y qué unifica al dolor, los deseos, las emociones, los sentimientos, el sufrimiento. 

Todas estas son experiencias constitutivas de la vida, son fuente de aprendizaje y de aquello que constituye nuestra existencia. Por ello, comprender con la mayor claridad posible las emociones, los afectos, nos permite distinguir, abordar y vivir el día a día. 

Lo anterior fue tema que se abordó en la mesa “Filosofía de las emociones”, en el marco de las actividades del encuentro “Día Mundial de la Filosofía, Virtualidad y Emociones”, organizado por laDirección General de Divulgación de las Humanidades (DGDH), a través de la Casa de las Humanidades (CASHUM), el Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIFs), el Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras (FFy L), y la sección de Filosofía de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la UNAM.

Filosofía de la mente

Olbeth Hansberg Torres, investigadora del IIFs, señaló que “cuando se habla de los estados afectivos, estos son estados metales. La filosofía de la mente estudia las creencias, las sensaciones o las intenciones; las emociones como la tristeza, la alegría, la vergüenza, la culpa”. 

“Filosóficamente decimos que las emociones tienen intencionalidad, lo que quiere decir que tienen que ver con algo que detona la emoción, puede ser con personas reales o imaginarias, con objetos, ruidos, la lluvia”. 

Hansberg Torres también apuntó que “las emociones tienen una serie de rasgos característicos: un disparador que la provoca; luego hay una evaluación de qué es lo que está pasando en la realidad o en la mente. Existen después cambios corporales, pueden ser internos y también rasgos observables en el rostro o en el lenguaje corporal”.

En ese sentido, explicó que las emociones se perciben: “en filosofía se le llama fenomenología, pues se sienten de alguna forma, y nos motivan a actuar, como amar, odiar, atacar”. 

Presencia cotidiana de las emociones

De acuerdo con lo anterior, también se ha estudiado desde la filosofía la presencia cotidiana de las emociones y cómo nos orientan en el mundo. David Fajardo-Chica, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, explicó que “una experiencia emocional en el día es, por ejemplo, el hambre: no se siente bien, eso tiene un papel que nos motiva a alimentarnos”.

Pero también está la ansiedad, la cual tiene que ver con cómo resolver una situación, o prever algo. Además, los trastornos son otra característica de las emociones, que pueden ser positivas o negativas, agregó el investigador. 

“Las emociones nos permiten ver con claridad una situación, nos invitan a la acción, a decir algo, a hablar. Sea para indicarnos qué hacer en la búsqueda de bienestar; sea para poner en marcha nuestra mente más calculadora; sea para orientarnos en situaciones morales relevantes o para decirnos que estamos bien. En todos estos casos las emociones y la afectividad juegan un papel central y permanente en la vida”, culminó.

Consecuencias de las afectividades

Otro tema que se abordó en este diálogo son las consecuencias de los estados afectivos mentales, los cuales nos hacen actuar de ciertas maneras y en donde caben las emociones. Los diferentes estados mentales nos permiten hacer cosas distintas, por lo que en este punto surge la pregunta ¿Las emociones son positivas, son negativas, hay correctas o incorrectas? 

De acuerdo con Abraham Sapién Córdoba, investigador del IIFs, esto se responde a partir de las mismas emociones: “en términos de agradable o desagradable, de cómo se sienten las cosas, desde la fenomenología de los estados, donde lo agradable es aquello que se siente de manera tal que queremos más de eso, porque ya lo sentimos o porque no lo hemos sentido; lo desagradable es aquello que no queremos por cómo se siente; queremos que termine o evitarlo”. 

A veces no se puede distinguir qué emociones son agradables y cuáles nos generan lo contrario, por ello hay que poner atención “en la adecuación, es decir, cuál es la función de esa emoción, para qué nos sirve y si sirve en la situación que la estemos viviendo”, dijo Septién Córdoba. 

Para ver las mesas completas de la jornada por el “Día Mundial de la Filosofía. Virtualidad y Emociones” se puede consultar el canal de YouTube HumanidadesUNAM.

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