“Miradas al sur”, aportaciones del pensamiento crítico latinoamericano

  • Con la colonización de América, “hubo una negación de las capacidades del pensar filosófico de las culturas indígenas”: Mario Migallón Anaya
  • “El pensamiento tiene que estar articulado con las luchas de liberación, si no, no puede ser crítico”: Silvia Soriano Hernández

Itzá Eudave Eusebio

¿Qué significa tener un pensamiento crítico? Para explicarlo pensemos en un ejemplo de algo que tristemente no hemos superado como humanidad: la guerra. Una confrontación física e ideológica que se puede presentar en distintas dimensiones y niveles debido a diferencias por cuestiones y creencias, ya sean políticas, económicas o religiosas.

Ante ello, “una de las cosas que tenemos que considerar como pensamiento crítico es romper el binario entre buenos y malos, es fundamental atar todos los elementos que tenemos para entender los procesos, para entender lo que está sucediendo, y poder analizarlo críticamente. Esto significa, no repetir lo que me están diciendo acá o allá, sino buscar cuál es la posibilidad real de entender lo que está sucediendo con una perspectiva crítica, viendo que dicen los protagonistas, pero también lo que dicen otras formas de representación”, explicó en entrevista Silvia Soriano Hernández, investigadora del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC).

En ese sentido, al hablar del pensar o filosofar desde las diversas culturas americanas debemos tener presente que “América Latina fue siempre considerada como una representación de lo ajeno. En ninguna Historia de las filosofías universales aparece la preocupación por el pensamiento filosófico de Nuestra América. Entonces implica reconocer y asumir que, en todos los panoramas filosóficos y geográficos, estratégicamente concebidos, en todos estos horizontes, está presente la Filosofía”, señaló Mario Magallón Anaya, también investigador del CIALC.

Con la invasión y colonización de América, añadió Magallón, “hubo una negación de las capacidades del pensar filosófico de las culturas indígenas, una negación con raíces profundamente imperiales. Entonces, desde el penar crítico, implica recuperar el pensamiento de los nuestros, para interpelar y buscar el reconocimiento de la filosofía. Actualmente ya no nos preocupamos por si en Europa nos reconocen o no, simplemente ejercemos un ejercicio crítico de las prácticas imperiales del pensar y de la filosofía”.

En ese sentido, Silvia Soriano señaló que el pensamiento crítico latinoamericano implica “abordar la realidad latinoamericana, la realidad nuestra, considerando las particularidades de la región, la cual tiene ciertas características que le son comunes. La idea que más se reconoce en torno al pensamiento crítico es que son reflexiones consideradas como nuevas y originales con propuestas a viejos y nuevos problemas de la región, los cuales se vienen arrastrando desde tiempos lejanos. Uno de los aportes muy importantes es el pensamiento de Aníbal Quijano, cuando habla de la colonialidad del poder, y dice como es que los estados independientes se fueron articulando como sociedades coloniales”.

Un ejemplo de lo anterior, de acuerdo con Soriano, puede ser la llamada ola de los gobiernos progresistas, “se va todo el mundo a pensar qué significa la democracia, el contexto de los Estados-nación, pero no se hace una reflexión crítica sobre lo que implican estos momentos de coyuntura, los cuales hay que pensar, pero ir más allá de las coyunturas y no perder de vista en nuestras reflexiones, lo que implica la cuestión del poder”.

En este contexto, al pensar en qué aporta el pensamiento crítico latinoamericano para el entendimiento del mundo actual, Mario Magallón explicó que “es una forma de entendimiento, una forma de recuperación del sujeto, en un tiempo en el que se ha declarado la muerte del sujeto, el fin de la filosofía, la muerte de la historia. Tiene mucho que decir a las filosofías europeas y del mundo entrando en un diálogo”.

Y añadió que “el pensar filosófico crítico latinoamericano es un pensar como cualquier otro pensar en el mundo, incluyendo a las orientales, las cuales se cuestionan las formas de marginación, exclusión, el uso del poder, cuestionan las formas económicas, políticas y sociales. Una propuesta de ello es la Economía Política, que, en su sentido filosófico crítico cuestiona todas las formas de ser, de pensar y de actuar desde nuestra América, pero además en relación con Europa y con otros tipos de filosofías”.

En el mismo sentido, Silvia Soriano, explica que el pensamiento para ser crítico “tiene que estar articulado con las luchas de liberación, si no, no puede ser crítico. Lo cual, en el contexto de América Latina, una de las reivindicaciones que han cobrado fuerza en años recientes tiene que ver con la lucha por la verdad, en ese sentido, hay que mirar todos estos contextos violentos, que, en pequeñas o grandes escalas, han ido obviando lo que sucede. Entonces esta búsqueda de la verdad va acompañada de la búsqueda de la justicia, un vínculo de las luchas por la justicia y contra la exclusión”.

En el contexto actual del mundo es importante aprender de otras culturas, de otras formas de pensar y estar en el mundo, en ese sentido, la metáfora de mirar al sur implica voltear a las historias, filosofías y conocimientos marginados del mundo. Para explicar lo anterior, Soriano señaló que se pueden “recuperar dos movimientos que son fundamentales en nuestra región: uno es el movimiento indígena, con todo lo que implica la cuestión de la identidad, pero también por las estructuras organizativas, es una potencialidad que no podemos perder de vista, ya que siempre nos van a poner en la mesa de discusión, los temas sobre el reconocimiento y la redistribución para garantizar la vida.

Por otra parte, también hay que subrayar la importancia que tienen las luchas de las mujeres, la potencialidad del feminismo como una herramienta fundamental para entender qué es lo que está aquejando como grave problema en nuestras sociedades. Un aporte de los feminismos ha sido incorporar esta discusión de que lo biológico no es social, y entonces entender como una potencialidad a esta rabia que se ha ido acumulando por tantos años de violencias”.

En un contexto de pobreza, exclusión y marginación comunes en América, es importante pensar y accionar desde los propios territorios, desde el lugar en que nos encontramos cada una, cada uno, sobre todo “cuando se ha declarado el fin de las utopías, del sujeto, de la historia. Tenemos que recuperar la historia, profundamente dolorosa, mancillada y negada, porque América Latina entró a la historia con el signo de la marginación, de la dependencia y de la exclusión. Entonces recuperar y mirar nuestras propias historias, es una experiencia de vida, una forma de enfrentar los conflictos que hoy aquejan a la humanidad entera” explicó Mario Magallón, quien concluyó explicando que para buscar respuestas a los problemas que aquejan a los diversos territorios de América, “requerimos hacer un esfuerzo por reposicionar al sujeto crítico latinoamericano, un sujeto que interpela, un sujeto social. Porque se pensaba que solamente los filósofos y algunos pensadores son los únicos que filosofan, y no, ya que todo ser humano es filósofo, porque todo ser humano se pregunta, analiza y cuestiona. No importa dónde se nazca, se busca saber y accionar”.

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