Presencia de la muerte en el cine mexicano. “El ahijado de la Muerte”

  • Esta cinta, bajo la dirección de Norman Foster, revela el respeto que se da a la presencia de la muerte, sin importar las condiciones terrenales.
  • La narrativa de esta cinta, muestra que la muerte, pese a la concepción y temor que se le tiene, “no es mala ya que seca las lágrimas, para el hambre y es el fin del dolor”.

Autora: Leslie Casales

En este mundo lleno de injusticia y dolor la protección y acompañamiento de los padres no parecen ser suficientes. Es por ello que Dionisio, un peón de rancho, se da a la tarea de conseguir buenos padrinos para su hijo recién nacido y huérfano de madre. En su búsqueda la Muerte se hace presente, ofreciendo algo más valioso que todos los bienes materiales, su protección. 

Fotografía: FilmAffinity.

Pedro crece sabiéndose ahijado de la Muerte y se enfrenta a la tiranía de nuevos personajes. Luchando por justicia y amor, desafía las pruebas que lo someten, descubriendo el valor intrínseco que lo definen como hombre.

Esta cinta, bajo la dirección de Norman Foster, revela el respeto que se da a la presencia de la muerte, sin importar las condiciones terrenales. La narrativa de este clásico del llamado Cine de Oro Mexicano, muestra que la muerte “es más poderosa que los ricos y tan buena como los pobres, tan justa que trata a todos por igual”, que pese a la concepción y temor que se le tiene “no es mala ya que seca las lágrimas, para el hambre y es el fin del dolor y la miseria”, tan sólo un paso seguro en el destino del hombre.

Fotograma de la cinta El ahijado de la muerte.

Ficha técnica

Año: 1946.
Dirección: Norman Foster.
País: México.
Fotografía: Jack Draper.
Música: Manuel Esperón.
Duración: 82 minutos.
Guion: Norman Foster y Raquel y Luis Arcoriza.
Producciones: Películas Anahuac S.A.
Protagonistas: Jorge Negrete (Pedro), Emma Roldán (La Muerte), Rita Conde (María), Leopoldo “Chato” Ortín (Dionisio), Tito Junco (Carmelo), Alejandro Ciangherotti (Don julio). 

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