Revisiones incómodas sobre la conquista

  • Entre las nuevas miradas de la historia de la Conquista habría que dejar de considerar a los pueblos indígenas como vencidos
  • Lo que ocurrió en el siglo XVI no fue bueno ni malo, no hay buenos ni malos, sino que hay actores históricos de un proceso complejo

Autor: Itzá Eudave Eusebio

Como parte de las actividades del “Programa México 500” de la UNAM, la Dirección General de Divulgación de las Humanidades (DGDH) organiza la jornada La Conquista: revisiones incómodas, en cual se realizarán mesas de reflexión con investigadores universitarios, diálogos, videocápsulas, participaciones de estudiantes universitarios y música el 11 y 12 de agosto del año en curso. 

Otra actividad que se realizará es el Taller “Flor y canto. Relectura de Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la Conquista”. Asimismo, dentro del programa previsto, se realizará un ciclo de conferencias a partir de septiembre, con el objetivo de ofrecer al público en general una visión renovada y actualizada sobre el proceso de reconocimiento, conquista y colonización de México.

El coordinador académico del programa propuesto por la Coordinación de HumanidadesMartín Ríos Saloma, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) explicó en entrevista por qué es importante repensar la historia 500 años después de la conquista y colonización, señalando que “el tiempo que ha transcurrido entre aquellos acontecimientos y ahora, nos permiten mirar el pasado con distancia y cuestionar los discursos que sobre el proceso de conquista se generaron en el siglo XIX y XX”. 

“Discursos que tenían una función legitimadora —continuó Ríos Saloma—, en el XIX de construcción del Estado nacional, en el XX de articulación y legitimación del régimen político posrevolucionario, pero que manipularon ese pasado, fueron deformando la historia. Hoy en el siglo XXI, que hemos pasado esa historia nacionalista, que asistimos a la transformación del Estado nación, y que, por otra parte, conocemos mejor las fuentes, incorporamos otras y hemos realizado una relectura de esos materiales, podemos aportar nuevas visiones sobre ese pasado, complejizar más el proceso y dar voz a otros actores y actoras que habían sido silenciados”.

Respecto de las consecuencias de la conquista, el historiador explicó que conocer la historia nos permite conocer el proceso de conformación de lo que fue el México virreinal, su articulación e inserción en el conjunto de la monarquía hispánica, así como comprender el proceso de adaptación de los pueblos indígenas a la realidad que se iba conformando, “de tal manera que las poblaciones indígenas no son relegadas a un plano secundario de la historia, sino que son actores fundamentales de esos procesos históricos”. 

Además, releer y repensar la historia “nos permite comprender que el proceso de conquista militar es uno de los vectores que se pueden analizar, pero hay también otras realidades que es necesario comprender, como las transformaciones políticas, económicas, jurídicas, religiosas, geográficas, ambientales y culturales que van conformando a nuestro país. Por lo tanto, estamos convencidos de la necesidad de plantear nuevas preguntas e integrar esos procesos”.

Asimismo, el también coordinador del Colegio de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), reflexionó sobre la importancia de tener nuevas miradas sobre la conquista, señalando que “ahora conocemos otras fuentes, no solo las castellanas, sino que también vamos incorporando otras tradiciones que se conservan en los códices, al mismo tiempo, se ha puesto bajo la lupa de la crítica histórica a las fuentes hispanas, las hemos cuestionado y hemos escuchado sus silencios”. 

Por ejemplo —añadió—, Cortés es sus cartas aparece siempre como el protagonista del proceso militar, pero silencia a los otros 499 soldados que le acompañaban, o silencia a Marina (Malitzin) como traductora linguística y cultural. Sin dejar de reconocer la violencia que se ejerció en ese proceso, también hay que valorar los procesos de negociación entre los soldados españoles y los altepetl (pueblos) indígenas”.

De acuerdo con Martín Ríos, entre las nuevas miradas de la historia de la Conquista habría que dejar de considerar a los pueblos indígenas como vencidos, “efectivamente Tenochtitlán fue sitiada y rendida en 1521, pero no hay que olvidar que por cada soldado español habría cien soldados indígenas. Cortés contaba con 900 soldados castellanos, pero el grueso del ejército que conquista Tenochtitlán es indígena, el cual sumaría entre 60 mil y 95 mil efectivos, entonces no es la conquista de los españoles, sino de un ejército aliado hispano-indígena, quienes además de ser soldados, se hacían cargo de la alimentación, transportaban los barcos, proveían sus conocimientos tácticos sobre el terreno, las mujeres van a cocinar y a curar a los heridos. Entonces es un proceso más complejo, con muchos participantes, y que a la postre se va a traducir en la conformación de un nuevo orden político”.

Respecto a la importancia de dar a conocer la historia a la sociedad de hoy, el académico universitario señaló que “nos permite dejar de cargar el pasado y asumir nuestro presente. Dejar el pasado en dónde debe estar, en el pasado, pero al mismo tiempo ser conscientes que gracias a ese pasado somos quienes somos en la actualidad, es decir, un país que forma parte del conjunto de países latinoamericanos que tienen una historia compleja. También nos permite asumir que lo que ocurrió en el siglo XVI no fue bueno ni malo, no hay buenos ni malos, sino que hay actores históricos de un proceso complejo. México es un país tan fascinante y complejo por la conjunción de ambas tradiciones culturales. En última instancia, conocer la historia permite conocernos mejor en nuestro presente”, concluyó Ríos Saloma.

Esta Jornada se realizará de manera virtual y se transmitirá por el canal de Youtube de HumanidadesUNAM.

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