Ejércitos similares se confrontaron en el movimiento de Independencia

  • La charla “¿Guerra de Independencia o guerra civil? 1810-1821” abrió el Programa de Barrios Humanidades UNAM
  • El historiador Virgilio Ocaña Miranda expuso las características que definen una guerra civil frente a un movimiento independentista
  • “Que dos bandos similares se enfrenten, eso es por definición una guerra civil”

Autor: Octavio Olvera

Virgilio Ocaña Miranda. Foto: Octavio Olvera.

A partir de la reflexión sobre los motivos que orientaron a la población novohispana a participar en la lucha por la independencia de México, el historiador Virgilio Ocaña Miranda expuso las características que definen una guerra civil frente a un movimiento independentista, ofreciendo al mismo tiempo una visión general del conflicto que inició en 1810 y tuvo su culminación en 1821.

La charla “¿Guerra de Independencia o guerra civil? 1810-1821” que el académico ofreció en la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles, abrió el Programa de Barrios Humanidades UNAM, iniciativa de la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Coyoacán, en colaboración con la Casa de las Humanidades, adscrita a la Dirección General de Divulgación de las Humanidades (DGDH) de la máxima casa de estudios.

Óleo “Miguel Hidalgo y la virgen de Guadalupe”, de la exposición Guadalupe-Tonatzin. 500 años de mestizaje en México en la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles. Foto: Octavio Olvera.

¿Quiénes integraron los ejércitos?

Suele pensarse que la Guerra de Independencia fue la lucha de todos los mexicanos contra las fuerzas de dominación española. En esa visión globalizadora se incluyen a los grupos indígenas, independientemente de su etnia, a los esclavos y criollos en contra de los llamados “gachupines”.

Sin embargo, para Ocaña Miranda, quien ha enfocado parte de sus investigaciones hacia la hueste que enfrentó a las fuerzas insurgentes, cuando se estudia a un ejército, su análisis supone centrarse en los componentes y los motivos que incitaron a los soldados y sus acciones militares, y no solo de los líderes, como en el caso de la insurgencia serían Miguel Hidalgo y José María Morelos; en el caso del bando realista, Félix María Calleja o Agustín de Iturbide.

Cartel de la charla “¿Guerra de Independencia o guerra civil? 1810-1821”.

En ese orden de ideas, el historiador agregó que, al observar la composición de las bases de ambos ejércitos, se advierte que se enfrentaron sectores sociales completos en la disputa del poder, compuestos por indígenas, criollos y peninsulares.“Que dos bandos similares se enfrenten, eso es por definición una guerra civil”.

El Ejército del Centro

Para ejemplificar lo anterior, habló sobre las operaciones del Ejército del Centro, “que se creó, paradójicamente, en Dolores Hidalgo, en noviembre de 2011”. Integrado por campesinos, arrieros, herreros, indígenas, etcétera, gente del pueblo novohispano, al igual que las tropas independentistas, con la gran diferencia que eran dirigidos por los peninsulares.

Público de la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles. Foto: Octavio Olvera.

Esta compañía militar derrotó a Hidalgo en Apulco y Puente de Calderón, en el estado de Puebla, y también en Guanajuato. Venció a Ignacio López Rayón en Zitácuaro, Michoacán, y evitó que Morelos se acercara a la capital sitiándolo en Cuautla, hoy estado de Morelos.

“De esta forma el régimen virreinal sobrevivió gracias a este ejército compuesto por gente de la misma población novohispana. Aquellos que lucharon contra los insurgentes nacieron en la Nueva España, aquellos que derrotaron a Hidalgo, Morelos e Ignacio López Rayón eran, lamentablemente, de la Nueva España”, abundó.

Revolución social e independencia

Virgilio Ocaña Miranda es integrante del Seminario de Investigación sobre Historia y Memoria Nacionales (SIHMN), que coordina Virginia Guedea, investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH). Ha indagado al Ejército del Centro en el periodo 1810-1812. Actualmente su línea de investigación radica en la historia social de la guerra, en especial el fenómeno de la deserción entre las fuerzas armadas virreinales.}

Participación del público en la charla. Foto: Octavio Olvera.

En el hilo de su narración, Ocaña dijo que bajo ese estado de guerra civil la lucha se prolongó por 11 años más, bajo el objetivo del gobierno peninsular de recuperar el orden perdido. Sin embargo, en ese lapso, de manera paralela hubo una revolución social y un grupo específico que buscó la independencia: los tres aspectos al mismo tiempo. En ese contexto se redactaron los Sentimientos de la Nación en 1813.

“El movimiento iniciado el 16 de septiembre de 1810 no fue monolítico, fue múltiple y algunos insurgentes se pelearon entre sí; otras personas aprovecharon el pate aguas protestatario de Miguel Hidalgo para imponer sus demandas económicas y sociales sin importar el resultado de la campaña. Dado el carácter de guerra civil, muchas poblaciones buscaron sus propios intereses, aun si la independencia no fue uno de ellos”, precisó.

El conflicto terminó en 1821, aunque, acotó el historiador, no fue debido a la victoria de un bando sobre otro, sino a la conciliación que logró Agustín de Iturbide gracias al Plan de Iguala.

Virgilio Ocaña Miranda y su público. Foto: Octavio Olvera.

Si bien la independencia fue alentada por los insurgentes, las tropas virreinales tuvieron más beneficios con la emancipación, pues se convirtieron en el primer ejército mexicano que perduró hasta la década de los cincuenta del siglo XIX. Muchos de los comandantes virreinales, señaló Ocaña, fueron quienes firmaron el Acta de Independencia, en tanto no existe ninguna rúbrica insurgente sobre ella.

Acercarse a la historia académica

“La guerra civil del proceso de independencia, fue solo una faceta del conflicto, pero debemos conocer cómo se desarrolló, quiénes participaron y por qué lo hicieron. La mayoría de la población no escogió conscientemente. Muchos se veían involucrados en un bando o en el otro y tenían que vivir con las consecuencias”.

“Acercarse a la historia académica, a la historia de hechos escrita por historiadores profesionales, no significa rechazar las festividades. Mucho menos significa desconocer a los héroes de la patria. Lo que importa es ampliar nuestra perspectiva de los hechos y tratar de reconstruir nuestra identidad a partir de estos acontecimientos realmente estudiados y así poder decir y gritar con alegría ¡Viva México!”, remató Virgilio Ocaña.

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